jueves 20 de agosto de 2009

LA IGLESIA

En Santo Domingo de Guzmán la Iglesia es el elemento central del parque, como en todos los pueblos. Fue fundado en 1778, y fue erigido municipio en 1814. Su iglesia fue declarada distrito parroquial antes de que la población fuera municipio, en 1811. Está consagrada a Santo Domingo de Guzmán, quien fuera contemporáneo de San Francisco, en el siglo XII.

Desde afuera
Este templo tiene el color blanco durazno, y da una sensación de calidez en medio del frío dominicano. Al frente, en el atrio, hay dos muros revocados con adornos rojos que la separan del resto del parque. El frontis está adornado con columnas dóricas, un poco más claras que el resto de la estructura. Dos torres cuadradas con vitrales de cruces, y sin agujeros para que salga el sonido de las campanas, dominan la estructura, que consta de cinco puertas de cuatro paneles cada una, adornadas con cruces de color oro en el centro y rebordes del mismo color en los paneles.

Este templo no tiene puertas laterales, al estar ubicado varios metros por encima del nivel de la calle por un lado y tener la casa cural por el otro. Dos de las entradas están a los lados de la fachada, como si custodiaran a las otras tres, que están en el centro de la estructura, un poco mas hacia adentro, en una especie de porche sostenido por dos columnas.

La puerta central es de mayor altura que las otras cuatro, en ella se ven los tetramorfos, símbolos de los cuatro evangelistas tallados y pintados, y distribuidos de manera vertical en las dos alas de la puerta, separados pro una imagen de un barco: El águila de San Juan y el toro de San Mateo en la izquierda; el becerro de San Lucas y el león que representa a San Marcos en la derecha. Y así rodeado por los evangelistas se entra al templo, que tiene la estructura de los templos católicos, tres naves y un altar al fondo. Las naves de los lados no tienen sillas sino imágenes de santos, y funcionan como pasillos.

Nave central: lo tradicional
Al entrar, dos hileras de bancas dan la espalda a la entrada. La nave central, enmarcada por un arco enchapado en madera, está sostenida por columnas dóricas como las de la fachada. La poca luz que entra por los vitrales que muestran a los santos se refleja en los muros, pintados del color de la leche. Estatuas de santos adornan las paredes, al igual que el vía crucis, presente en todas las iglesias católicas del país. Del techo, un entramado de tablas que forman rombos sostenido por vigas, cuelgan lámparas.

El piso es un embaldosado de hace muchos años, se reconoce por su diseño con firuletes verdes y rojos. Si se entra por cualquiera de las dos puertas de los lados del frontis se encuentra con dos escaleras en espiral, una en cada puerta, que se retuercen como serpientes constrictoras y que llevan al segundo nivel, encima del porche de las puertas centrales, donde está ubicado un órgano. Estas escaleras, sin embargo, no son de acceso público, y están cerradas con candado.

En la parte delantera, un par de metros delante del altar, y en una de las columnas del lado izquierdo de la nave central, está el púlpito, una plataforma en la que solo cabe una persona, ubicada a un metro y medio del suelo, con techo gótico de madera blanca y dorada, y una baranda de mármol en la que reza la inscripción JHS, que rodea el lugar donde antaño los sacerdotes leían el evangelio, luego de subir por unas escaleras, también de mármol.

¿Bendición desde el mas allá?
Caminando por la nave izquierda se descubre una nave de tamaño reducido, separada del resto del templo por un muro de máximo un metro de alto, con un monumento en madera en estilo gótico-barroco. En el se encuentran el niño Jesús a la izquierda, la virgen María en el centro y a otra santa, con hábito de monja, a la derecha. Arriba, en el techo, hay un mural. Tres ángeles con coronas de laurel, las alas desplegadas arrojan rosas mientras vuelan delante de unas nubes y aparentemente del Sol.

Abajo en el piso, está a lo que le arrojan las flores: la tumba del presbítero Antonio José Gómez Aristizabal, nacido en 1881, ordenado en 1906, y fallecido en 1974, “Gratitud de la comunidad dominicana” reza la placa de mármol, ubicada delante del monumento de madera. Al frente de dicha placa se encuentra la pila bautismal, una estructura de mármol tallado cubierta con una tapa de bronce coronada por una cruz, como si al bautizar a los niños dominicanos también se pretendiera que Monseñor Antonio los bendijera desde el cielo.

Altar
Al fondo del templo está el altar, enmarcado por dos columnas de mayor grosor que las demás, y coronado por una cúpula. Está un poco más elevado que el resto de la iglesia, separado de la nave central por dos escalas, que tienen baldosas diferentes del resto de la iglesia.

Al fondo del altar está el retablo, una estructura de madera, construida en estilo gótico-barroco, que se evidencia en las terminaciones en puntas y arabescos, así como en el color dorado que contrasta con el de la madera barnizada. Allí hay siete santos. Santo Domingo de Guzmán en la parte superior, encima de La Virgen, Jesús y San José, cada uno en un cubículo. Y como base, otros cuatro santos y el sagrario, una caja de color oro con un dosel del mismo color bajo el que yace una cruz.

La mesa está en el centro del altar, cubierta por un mantel blanco. Un poco mas adelante y a la izquierda está la sede, una silla de madera recubierta con mármol, con un cojín a rayas. Al otro lado, a la derecha, está el ambón, una base de mármol blanco con una incrustación verde, coronado por una estructura del mismo color, en forma de libro, donde se lee la misa.

Al dar la vuelta para salir de a iglesia, desde el altar se aprecia la verdadera magnitud de este templo. Las columnas y arcos gótico-barrocos, los arabescos de las imágenes y el uso del color oro recuerdan la arquitectura de la época de Rembrandt, al igual que la poca luz que ilumina el templo de los dominicanos, reflejo de la tradición gótico-barroca y de la fe de los habitantes del municipio.

EL ÚLTIMO SASTRE

Son las 9:30 de la mañana y un sol abrasador calienta el paisaje de concreto de la carrera Carabobo , ahora convertida en pasaje peatonal. A pocos metros sobre esta carrera, entre la Avenida San Juan y la calle Amador, mas exactamente entre el Salón de Billares Aguadas y la entrada del Hotel Olímpico hay un techito verde que anuncia "Sastrería -Arreglos". Dos maniquíes modelan pantalones. Sobre el techito esta el aviso con el nombre del local: Sastrería J Aristi. Adentro, don José Aristides Ramírez Durango, dueño, desayuna calmadamente. Termina, y con el metro de modistería al cuello muestra su negocio y comenta sobre su oficio.

Don J Aristi
Don José Aristides es un hombre que aparenta unos 50 años, aunque pasa de 65, nacido en Bolívar, Antioquia. Casado, con cinco hijos. "Y con la sastrería los he criado a todos, claro que ya tres están grandes." De baja estatura, moreno, ojos cafés, pequeños, sin gafas. Con unas cuantas canas tanto en su corta cabellera como en su bigote. Vistiendo una camisa a cuadros, manga corta, y un pantalón, muy probablemente confeccionado por él mismo. "Yo llego a eso de las 6, 6:10... a las siete estoy subiendo la reja y me pongo a trabajar, a cortar, a recibir los clientes... a las 4 de la tarde me paso pa'l billar, juego un "chico", y vuelvo aquí, y esa es la rutina..."

Con calma, comenta que lleva casi 30 años trabajando en el sector, todo el tiempo trabajando sastrería, oficio que aprendió hace 42 años en Samaná, Caldas, y de allá viajó a Medellín, hace 33 años. Luego de vivir tres años en la ciudad se instaló en el sector de Guayaquil, a competir con otras 15 sastrerías del sector, de las que la suya es la única sobreviviente. Los demás, debido al aumento en el costo de los arriendos, se han ido. " LA sastrería ya practicamente son solo arreglos, la sobre medida es muy poca, uno vive de los arreglos. Ahora el que monte una sastrería se muere de hambre, porque ya son muy poquitos los que mandan a hacer un vestido".

El principio, y el hoy
Don José comenzó con una sola maquina de coser, que compró con dinero prestado, y pagando 100 pesos diarios de arriendo, en un local 16 pasos mas cerca de San Juan, pero que hace doce años se quemó. "El 20 de Julio fueron 12 años. Se metió un señor a robar y produjo un corto, y en el corto se quemó el. Aquí tambien hace cinco años tiraron una granada, y tuve pérdidas, pero he sobrevivido, he vivido una vida sana, trabajando, me he sostenido." Interrumpe su narración para entregar un pantalón azul muy oscuro a un hombre de unos 30 años. Se despide del hombre con una sonrisa y continúa su historia.

Dice que no hay futuro en la sastrería. Con nostalgia comenta que de las 15 sastrerías del sector hoy solo queda la suya. "Hace 15 años podían caer 20 vestidos durante el mes, hoy pasan seis meses y no cae ni un vestido, solamente arreglos." Según él, la confección de trajes va a decaer bastante, debido en parte a que se consiguen vestido alquilados por menos dinero, y simplemente "se lo pone, va a una fiesta con él, viene y lo entrega y listo, en cambio el que manda a hacer un vestido queda con el problema de que no va a poder estrenar otro día (risas), debe ponerse el mismo, ir con el mismo vestido."

Carabobo peatonal: pantano, pero mas seguridad
Durante las obras para hacer de la Carrera Carabobo un pasaje peatonal, no solo Don josé sino todos los locales de la cuadra se vieron afectados. Don José comenta, con una expresión que da a entender que no le agrada tener su pulcro negocio rodeado por una construcción. "Sufrimos mucho, esto era un pantanero completo porque nos tocó en invierno, pero no había conflictos ni nada con la gente de las obras, yo nunca llegué a tener problemas o roces. Uno les pedía que quitaran alguna cosa y ahí mismo. Para mi ellos se portaron muy bien.

El volumen de ventas, sin embargo, no ha cambiado, pese a que se ve mas gente. Para Don José la seguridad es un factor importante. "Es que uno tocarle ver como auna persona le sacaban los paquetes de los carros, eso era muy horrible, a los conductores los atracaban mucho, pero ahora tenemos una paz muy buena", la seguridad se ve, se ven policías y vigilancia privada pasando con regularidad. Según don José, hace mucho no se ve un robo, e invita a mirar el nuevo tráfico de la carrera. "Hay mas gente pasando, mas seguridad porque primero no pasaba la gente de la Alpujarra, o si pasaba era una persona como se dice muy atrevida o muy conocida, ya no, ya pasa todo el mundo por acá, les gusta."

Y así parece pues la cantidad de gente que va por el pasaje es sorprendente. Caminando sobre los adoquines de Carabobo se ven hombres cargado grandes rollos o cajas, jadeando y con los músculos tensionados; policiías que caminan con paso relajado; trabajadores de las nuevas construciones de la zona, con sus cascos blancos o amarillos; hombres y mujeres elegantes, que toman algo en las cafeterías o algunas mujeres que compran una joya o un artículo d ebelleza en uno de lso tantos locales del pasaje; jóvenes, ancianos, señoras que compran materiales para hacer artesanías; personas que venden café en cochecitos de bebé. Un hombre vende aguacates y guanábanas en una carreta pequeña.

Don José, con su sonrisa inagotable, contempla el nuevo tráfico de Carabobo, contento de que haya seguridad en el sector en el que trabaja desde hace 30 años, y en el que parece va a jubilarse debido a la escasez de trabajo. Pese a esto, a que hay gente que encarga un vestido y pasan varios años y nunca los reclama, a que de las 15 sastrerías J Aristi es la unica que queda, a que algún día "Tocará irse para que hagan un centro comercial aquí", don José sonríe, con esa sonrisa que solo se ve en aquel que ama lo que hace, pues bien lo dice Facundo Cabral: "Aquel que trabaja en lo que no ama, aunque lo haga todo el día, es un desocupado"

LA MANO DE LA CONCIENCIA

La cinta de anime del año 2000 Vampire Hunter D: Bloodlust es la secuela de la del año 1985 con el mismo nombre (solo que sin el Bloodlust) del director Toyoo Ashida. Pese a ser historias diferentes, no dejan de tener su relación y puntos en común. Lo primero, obviamente, es su protagonista, D, un cazador Dhampir (Hijo de un vampiro y una humana) y el parásito que vive en su mano izquierda, además de que la historia es muy similar: el cazador de vampiros solitario, que todo el mundo rechaza por ser un dhampir, que debe cumplir una misión por una cantidad de dinero. Nos ocuparemos de la segunda. Y para ello lo primero es hablar del director.

YOSHIAKI KAWAHIRI nació en Yokohama en 1950. Después de graduarse de la Escuela secundaria de Yokohama en 1968, empezó a trabajar en las Producciones de Mushi, la primera y más renombrada compañía de producción de animación de Japón. En 1972, se unió al nuevo estudio de animación Madhouse. Inicialmente, trabajó como artista clave en la animación de la serie de la televisión Ace Wo Nerae (Apunta Para el As). En 1984, hizo su debut como director con Lensman, pero el proyecto que lo catapultó al reconocimiento mundial fue la extremamente exitosa Wild City, que es actualmente uno de los títulos más populares en el mercado del anime americano.

La cinta transcurre en un futuro lejano, donde los vampiros están al borde de la extinción y hay cazadores de recompensas, que los cazan por dinero. D es uno de ellos, pero el ser Dhampir lo hace especial pues es mitad vampiro. Todo comienza cuando Meier Link, el vampiro, rapta a Charlotte, una joven aristócrata. El padre de ésta contrata a D y a los hermanos Markus para cazar a Meier y recuperar a Charlotte, viva o muerta. Sin embargo lo que nadie sabe es que la joven y el vampiro se aman, y bueno, la historia del amor imposible… el caso es que comienza una competencia entre D y los hermanos Markus por la recompensa.

Conciencia zurda
Aunque en ambas cintas aparece, es en la segunda donde tiene más participación, por ello es mejor hacer referencia a esta, además de su calidad gráfica y la variedad y de los personajes. Nadie sabe como D lo obtuvo, de donde vino, si es genética o simplemente un giro del destino. En su mano izquierda vive un organismo parásito que simplemente se llama “mano izquierda” que tiene la forma de un rostro humano y que es, en cierta manera, la coprotagonista del film. Actúa como la voz de la conciencia, aunque a veces es una conciencia incluso más oscura que el mismo D.

Si bien su participación es poca, al ser la voz del sentido común de D, le da consejos, buenos y no tanto, que hacen reír o pensar “la Mano tiene razón”. Ejemplo: al iniciar la cacería, la Mano le advierte a D respecto al “síndrome del calor”, una especie de enfermedad que puede dejarlo “como carne cocida”. O bien pueden ser intervenciones humorísticas, como en la escena donde deben cruzar un desierto lleno de “mantarayas del desierto”, (que son como las marinas pero nadan en la arena y salen de ella volando), en la que la mano exclama “Se que soy un parasito, pero siempre he sido un parásito muy útil”, advirtiéndole a D que es una locura lo que va a hacer. Aunque la Mano tiene su lado… maligno, pues intenta incitar a D a que beba la sangre de Leyla, una cazadora que forma parte del equipo Markus, o haciendo comentarios morbosos ante la posibilidad de que Charlotte y Meier Link conciban a otro niño Dhampir como D.

En definitiva, el segundo personaje, que lleva un hilo conductor de Vampire Hunter D: Bloodlust es la Mano Izquierda, pues sin ella muy probablemente D moriría, por varias razones: Es consejera, es compañera, y se traga hechizos y casi cualquier cosa que pueda lastimar a D. Esas tres razones son suficientes, después de todo, la mano es el sentido común, la conciencia de D, que no es tan malo como parece. O como ella misma dice: “No eres malo, solo te vistes mal”.

23

Chernobil, Ucrania. Se atendía una fisura en el reactor nuclear número 4. En Libia era bombardeada la casa del dictador Moammar Khadafi. Itagüí, Antioquia, Colombia: Nacía yo, en la clínica Santa María del Rosario, ese domingo 27 de abril de 1986 a las 7:45 AM.

La labor de parto de mi madre, Magdalena, comenzó mas o menos a las cinco de la mañana, coincididendo con tres homicidios en el Área Metropolitana, y fue relativamente corta, solo dos horas y media. "Por poquito y nace en la casa"como ella misma dijo. Y habría sido así de no ser por un Dodge modelo 1854 llamado cariñosamete "El Tren de Seis", propiedad de mi abuelo paterno, Bernardo, que nos llevó desde la casa unbicada en el barrio Santa Catalina hasta la Clínica. Luego de esas dos horas y media mi madre pudo sostener entre sus brazos a ese bebé que aunque feo, era su hijo. Ya el nombre estaba escogido, mi madre tenía dos opciones: si era una niña sería Jennifer, y si era niño Jonathan, ambos tomados de la serie "Los Hart Investigadores" (Hart to Hart en inglés), de la que mamá era ferviente seguidora.

Mis abuelos estaban felices. Los paternos, Elvia y Bernardo (que acompañaron a mis padres en la clínica) porque era un nuevo nieto; y los maternos, Margarita y Darío, porque era el primero. Mi abuela MArgarita y mis tíos César y Margarita llegaron a eso de las tres de la tarde, mientras se trasladaban de Inglaterra a Francia los restos de la duquesa de Windsor, que había fallecido el día anterior. Mi abuelo Darío solo pudo conocerme tres días después, ya que se encontraba trabajando fuera del departamento. Mi bisabuela Susana, con quien compartiamos la casa "no se cambiaba por nadie" según dijo mi madre.

Sin embargo tres meses después enfermé de bronconeumonía. Y casi no cuento el cuento. Me recuperé, con una secuela de asma que me duró hasta los 16 años. Por ello mi infancia no fue como la de cualquier niño, al no poder correr o salir a corretear con otros niños. Comencé a leer y me volví un lector compulsivo, y llegado el momento, un amante de los videojuegos. Pero eso, como dicen, es otro cuento.

sábado 16 de mayo de 2009

“YO LOS MATÉ POR VENGANZAS Y SI ME TOCA PAGO POR ESO”

Lugar: Barrio Santander, Noroccidente de Medellín. Hora: Entre las ocho y las diez de la noche del siete de diciembre de 2003. Duván Andrés Bedoya Álvarez ha sido asesinado de un tiro de escopeta en la nuca cuando intentaba entrar a la casa de su abuela, su lugar de residencia habitual.

El 16 de enero de 2004, poco más de un mes después del homicidio de Duván Andrés, fue detenido en la estación de policía del Barrio Santander Luis Guillermo Gaviria Martínez, perteneciente a la banda Los Rancheros, consumiendo alucinógenos y sin documentos de identidad. Al ser llevado a la estación, es identificado como el asesino de Duván Andrés, quien pertenecía a la banda Los Aguapanelos, por Rodrigo Ruiz Rave, tío de la víctima; además de una menor testigo del crimen, quien reconoció a Guillermo como "morenito, bajito, se motila calvito… mas o menos gordito"; y de otros cuatro testigos, dos de los cuales afirman que Gaviria reconoció el asesinato delante de ellos. Además, éste reconoció que tiempo atrás había cometido el asesinato de Brayan Stiven Olarte Ruiz, y negaba el de Duván Andrés, ambos sobrinos de Rodrigo Ruiz Rave. Cabe agregar que el homicidio de Brayan Stiven fue investigado en otra fiscalía.

Si bien en un principio la familia Duván Andrés no deseaba colaborar con las autoridades, decidió hacerlo luego de que continuaran los atentados contra ellos. El informe de la fiscalía afirma que “al parecer por su baja cultura prefería tomar venganza y hacer justicia por su propia cuenta”. Extrañamente, un hombre llamado Juan Esteban Palacio Alzate, dio un testimonio auto-incriminatorio falso, en el que afirmaba que había asesinado a Duván dándole un tiro en la nuca a quemarropa, luego de darle un cachazo en la espalda, lo cual contrasta con el informe del forense que demuestra que el disparo se hizo a más de un metro, y no da señas de golpes o contusiones; contrasta además con lo que afirmaron los testigos y el acusado. Según la fiscalía “No se entendió ni se entenderá del porqué quiso hacerse cargo de un homicidio que no cometió”.

Por donde se mirara, Gaviria no tenía escapatoria, además de los testigos, La fiscal afirma que “Las conductas punibles quedaron debidamente demostradas con la necropsia, que demuestra que la muerte se produjo por un disparo de con un arma de fuego de carga múltiple, de atrás hacia delante”, además del hecho de que el acusado tuviera un changón (escopeta recortada) sin salvoconducto para portarlo (el changón está catalogado como arma de defensa personal), y que se sacaran del cadáver de Duván Andrés 13 perdigones correspondientes a este tipo de arma.

Gaviria manifestó a los agentes: “yo los maté por venganzas y problemas personales y si me toca pago por eso”. Todo se originó con la intervención de Duván y Brayan para convencer a un amigo de que no se dejara quitar la pensión del acusado, al parecer por medio de intereses usureros por prestamos de dinero involucrado en negocios de droga y armas, por lo que el acusado decidió “Vengarse y acabar con esa familia”. Esto además de que la banda Los Aguapanelos hicieran un atentado a Omar Alberto, hermano del acusado, y asesinaran a Alexander Gutiérrez, familiar lejano de Gaviria; hechos de los que estaban sindicados Duván Andrés y Brayan Stiven.

El homicidio en Colombia tiene de 13 a 25 años de sanción, y el porte ilícito de armas de fuego de defensa personal entre 1 y 4 años. Sin embargo, al carecer de antecedentes penales hay una reducción de pena, por lo cual el Juzgado Decimotercero Penal Del Circuito de Medellín condenó a Gaviria a 13 años, y se incrementó a un año y medio por el porte ilícito de armas de fuego de defensa personal, por lo que finalmente Luis Guillermo Gaviria fue condenado a 14 años y seis meses de prisión, que comenzaron el 16 de enero de 2004. Además, el acusado no tiene derecho a suspensión condicional de pena ni a prisión domiciliaria.

PATRIA, SOCIALISMO Y ARMAS

Hugo Chávez Frías. El comandante. El presidente. El líder. Amado por las masas, odiado por la clase alta. El amigo de Castro, de Irán y de los países árabes. El que le compra armas (incluidos varios aviones Sukhoi 30) al gobierno ruso. Chávez, el vecino. Desde 1998 está ejerciendo su mandato. “Porque yo he sido elegido, tres veces” como diría él mismo ante la callada que le propinó el rey de España. Chávez, entre odios y amores, no solo de su país sino de la comunidad internacional. Con su política de “Socialismo del siglo XXI”, lo sectores mas desfavorecidos de la población venezolana lo apoyan y le dan continuidad a sus mandatos. ¿Cómo es que ha logrado esto?

Los escuálidos y el pueblo
Al inicio de su primer mandato, o desde la campaña presidencial en 1998, Chávez parecía el candidato perfecto. Pondría fin a la corrupción del gobierno y haría inversión social para las clases mas desfavorecidas. Los medios lo subieron como palma, aunque todavía no han podido hacerlo caer como coco. Y en efecto fue así, la inversión social no se hizo esperar. Con las llamadas “misiones” las construcciones de lo que podríamos llamar viviendas de interés social beneficiaron a miles. Los escuálidos, como el presidente Chávez llama a la clase alta, y los pocos antichavistas de clase media, no estaban contentos. El hecho de que regalara el pavimento durante dos años a Bolivia fue un hecho que molestó. “Pues mira pana como están las calles – afirma Héctor Sánchez, ciudadano venezolano – Mientras los bolivianos andan tranquilos sobre nuestro pavimento, nosotros nos tenemos que aguantar los huecos y la polvareda”.

Claro, esto poco les preocupa a quienes se ven beneficiados con los programas del presidente. Según Sánchez, la gente está dejando de trabajar, para ponerse a estudiar cualquier cosa en la noche, ya que el gobierno les paga por estudiar. “el venezolano es perezoso, y si le pagan por estudiar es mejor que trabajar, así sea menos, lo mismo con los subsidios de desempleo.” afirma.

La clase alta por su parte ve con tristeza el deterioro de las calles y la invasión de tierras. “Chávez dio permiso de invadir todo lo que quieran, entonces ahora si tu vez Caracas, hay conjuntos súper bonitos y de clase alta rodeadas de puros tugurios. La ciudad se volvió muy insegura, mira los edificios. Hasta el piso 6, 7, incluso el 8 tiene rejas en todas las puertas y ventanas porque tu no sabes quien es tu vecino”, comenta Mauro de Andrade, ingeniero de Papeles Nacionales. La Guardia Nacional, pese a que se los encuentra casi en cada esquina no parece desempeñar muy bien sus funciones según lo que afirman tanto Sánchez como De Andrade.

Popularidad
El llamado Socialismo del Siglo XXI, la política de Chávez para llevar su país hacia un rumbo socialista pero incluyente, parece ser la clave del éxito de su discurso. Dirigirse a la parte mayoritaria de la población, que también es la más pobre, da buenos resultados. La gente aprecia las misiones y los esfuerzos del presidente (o el comandante) por ayudar a los mas pobres con soluciones como subsidios de desempleo y de estudio, aunque al entrar en Caracas se vean por todos lados avisos de “se requiere empleado”.

Las viviendas que construye para los más pobres han sido otro factor que lo ha ayudado, al menos con los medios que lo apoyan. Viviendas como las VIS colombianas, construidas en el estilo de una unidad residencial de casas pequeñas. Con la diferencia de que en Venezuela solo son “bonitas” las que dan a la calle. Las casas del fondo presentan serios problemas. Las mas visibles “las que ven las cámaras y los noticieros” se ven en buen estado, pintadas de blanco, con una valla gigantesca que auto elogia las acciones del gobierno. Al ingresar a las casas de la parte posterior, se aprecia lo que es en realidad la propaganda. Así como las de afuera son bonitas, las menos visibles y por así decirlo “arrinconadas” son oscuras, con fallas estructurales y de tuberías y electricidad. La maquinaria propagandista de Chávez es admirable, lo que muestran los noticieros y las fotos en los medios es eso bonito, ignorando lo que en realidad pasa. Probablemente el cierre de RCTV tenga mucho que ver con ello.

Parece, sin embargo que no es esto lo que hace tan popular y odiado al presidente Chávez, es su permanente enfrentamiento diplomático con los Estados Unidos. Su amistad con Fidel Castro y con los países petroleros, que justamente están en contra de Estados Unidos (Irán por ejemplo). Las constates provocaciones y declaraciones en contra del gobierno Estadounidense, lo hacen ver como un redentor solitario que alza contra la tiranía del imperio, al calificar al presidente de los Estados Unidos George W. Bush como “terrorista y genocida”, o “Mr. Danger” (Tal como aparece en un artículo de la BBC), y hacer caso omiso de las prohibiciones y declaraciones del gobierno de EE.UU. respecto a Cuba, su relación con los países de oriente medio y las armas compradas a Rusia. Poco le importa esto, incluso que la secretaria de Estado Condolezza Rice lo califique como “una fuerza negativa en la región”.

Las armas rusas
A este enfrentamiento y al intenso “patriotismo” que despierta el presidente venezolano, se suma la compra de armas a Rusia. Los encuentros entre los presidentes Hugo Chávez y Vladimir Putin han despertado el interés y el temor de los Estados Unidos, que impuso una prohibición de venta de armas a Venezuela, a la que Chávez hizo caso omiso, “Nosotros no andamos en ninguna carrera armamentista. Sí necesitamos algunas armas para defender nuestro territorio, las mínimas”, afirmo en una rueda de prensa en Londres. Según dijo para la AP el analista militar Mark Stoker, solo se trata de renovación de armas demasiado viejas, obsoletas, que es lo que hacen todos lo ejércitos.

Según el gobierno venezolano, esto solo responde al reemplazo de armamento viejo y de un armamento mínimo para defenderse, en parte de amenazas posibles y en parte de la guerrilla de las FARC, que según el gobierno “entran en su territorio y secuestran y asesinan soldados”. El argumento de un general venezolano es que “los gastos militares, el porcentaje de PIB que dedicamos a eso y el tamaño de nuestras Fuerzas Armadas, tenemos la mitad de medios que tiene en uso nuestro vecino inmediato que es Colombia.” Pero claro, ellos no tienen una guerra interna como si la tenemos nosotros.

Los Sukhoi
La compra de 100.000 fusiles Kalashnikov, diez aviones de transporte, dos botes patrulleros y 24 aviones Sukhoi-30, que son considerados los mejores aviones de combate del mundo desde los años 80, y como afirma el portal voltairenet.org, el portal de la red de prensa de los no alineados, “No hace mucho logró superar en velocidad y capacidad de fuego a los aviones de la cuarta y otras generaciones, como el USAF Lockheed F-16-C/D, Block 59/52 y el francés Dassault Mirage 2000-5”, siendo el F-16 el avión mas avanzado que se tiene en las fuerzas aéreas de Latinoamérica, en posesión de Chile y Colombia.

Los únicos aviones del planeta que pueden compararse en fuerza de ataque, hasta 8.000 kilos de armas, y maniobrabilidad son los cazas Mig, también de fabricación rusa, pese a que maniobras como el revés “cobra”, la vuelta “campana” y la combinación de ambos en ángulos extremos, mientras usan su armamento a toda potencia, no puede ser igualados por ninguna aeronave. Esos aviones son invencibles, como afirma el portal voltairenet. Con maniobras así el radio de ataque del Sukhoi puede alcanzar hasta 180 grados, comparado con 30 y 40 grados de los F-16 del ejército chileno y el colombiano, que no pueden usar el armamento en ángulos de ataque tan pronunciados.

El costo además infinitamente inferior al de los cazas norteamericanos, que solo comercializan el F-16, puesto que el F-22 está restringido al ejército de EE.UU. Eso sin mencionar su “performance” incomparable (velocidad de hasta 1350 km/h, y hasta 8000 kms. de recorrido con dos recargas de combustible); y sus armas (3 tipos de bombas, 4 tipos de misiles, y un cañón de 30 mm. La preocupación de Estados Unidos y Colombia no está exenta de argumentos, el aumento del poder militar del vecino país es en efecto preocupante. Solo los aviones ponen a temblar a cualquiera.

El presidente Chávez en definitiva parece ser una extraña combinación de elementos que hace que la clase menos favorecida lo quiera: Es un militar que también fue pobre, intentó un golpe de estado contra un gobierno corrupto, regresó y triunfalmente ascendió, con un carisma que despierta tanto amores como odios, que unos encuentran encantador y otros simplemente payaso. Se enfrenta abiertamente a los Estados Unidos, y bajo el discurso del Socialismo del siglo XXI, parece cobijar a los menos favorecidos de su país y protegerlos del poder del imperio. La compra de armas que acrecientan su poder militar es además un buen truco publicitario, que le da una imagen de mandatario poderoso y firme en convicciones, al tiempo que protege a su pueblo con estas mismas armas. Parece que el señor Chávez va estar pro largo rato, pues algo se le reconoce: sabe mover las fichas de su ajedrez político para que siempre estén en su favor.

AURA O LAS VIOLETAS: “LA TRISTEZA RONDA POR ESTAS PÁGINAS”

Aunque parezca difícil de creer, la obra de José María Vargas Vila me conmueve. Si, lo hace. Porque, como Shakespeare, pero más… crudamente, por decirlo de alguna manera, explota todo lo que tiene que ver con el dolor humano, la tragedia amorosa, y todas las consecuencias nefastas que estos dolores acarrean consigo. Cuando abordé por primera vez un libro de este autor, Flor de Fango, ya estaba advertido por la persona que me lo recomendó que no esperara una trama complicada, llena de ardides y giros en la que al final todos terminaban muy felices. No con Vargas Vila. Se me dijo que esperara un final, y no solo en esta, sino en casi todas las obras de este autor, en el que la mujer sufre las peores consecuencias. Yo esperaba algo similar a Shakespeare, lo admito, pero luego de leer Flor de Fango, me quedé totalmente estático.

Magdalena y el desamor
Luego de comenzar a leer el pequeño Aura o las violetas, estuve de acuerdo con Magdalena, una lectora compulsiva que conocí justamente en una biblioteca: “Cuando empezamos a leer un libro, nos hacemos una idea de cual podrá ser el final, y mucho mas si se trata de una “historia de amor”; siempre pensamos que el protagonista vencerá a todos sus enemigos y obstáculos, y vivirá feliz para siempre, porque el bien triunfa sobre el mal; pero no con Vargas Vila. En sus escritos el amor y el bien está ligados al dolor y a la muerte, en ellos la verdad no prevalece sobre la mentira, ni el amor lo puede todo. Aura o Las Violetas tiene el sello inconfundible de Vargas Vila: descripciones cortas, metáforas, y un total desapego por los finales felices, donde la protagonista muere no sin antes pasar por innumerables penurias. La obra es muy corta, pero de excelente calidad literaria, maneja un lenguaje sencillo, una trama continua, hace bastantes metáforas; lo que la hace indudablemente una obra excelente y muy, muy triste, como todo lo de Vargas Vila.”

Al igual que en la anterior obra que leí, la protagonista, Aura, muere al final. El desarrollo de la trama es relativamente simple. Narrada en primera persona, el personaje principal, un joven que nunca dice su nombre, cuenta toda la tragedia que rodea su amor con Aura, compañera desde la niñez. El joven hace un viaje a Bogotá a estudiar. Al volver de su viaje descubre que su amada debe casarse con un anciano para poder sobrevivir ella y sus hermanos, pues su madre padece de una enfermedad incurable. Al ver como ella se casa con un hombre al que no ama, el protagonista enferma gravemente. Al curarse, pretende olvidarse de aquella que aparentemente lo había traicionado, pero recibe una carta en la que el anciano, esposo de Aura, le pide que vaya a su casa. Al llegar, Aura yace en un ataúd, con un traje negro. Un viento frío que cogió al salir una noche del teatro la enfermó y se la llevó a la tumba, misma que cubren de violetas, flores favoritas de la joven, y a las que se hace mención en toda la obra. Finalmente, otro narrador hace mención que el joven protagonista no es enterrado junto a su amada, como el deseaba, pues muere en “las playas desiertas de un río casi ignorado”
[1].

Ascensión y la técnica
Ascensión Silva es profesora de español y literatura, profesión que le va muy bien a su literario nombre. Mientras fuma un cigarrillo, comenta: “Vargas Vila era un trágico. Más que el mismo Shakespeare. Siente desdén por la felicidad y el amor; y se enfoca en destruirlos. Uno creería que estaba frustrado por un amor imposible, o que le gustaba dar un mensaje a sus lectores, algo así como “no se molesten en buscar el amor de su vida, pues van a morir sin encontrarlo”. Eso, sin embargo, no le quita valor literario, que es altísimo.”

Vargas Vila era prohibido, cierto. A cada aparición de una obra suya, se levantaban agudas controversias, escándalos y rechazos, lo que ocasionó su prohibición. Esto hechos, claro, lo convertían en un escritor enormemente leído y muy popular. Su técnica novelística fue muy criticada por no ajustarse a los cánones literarios y morales establecidos en el momento. Era enemigo declarado de la tradición, de la Iglesia, del gobierno, le encantaban los equívocos, las frases altisonantes y los conceptos atrevidos. “Otra cosa es que su estilo y técnica fueran de pronto simplemente una estrategia, porque el desdeñaba a las instituciones políticas y a la Iglesia, entonces escribía en este estilo porque sabía que al ser prohibido lo iban a leer mas, es psicología inversa: entre más le digan a uno que no haga algo, con más ganas lo hace. Si esa era su idea, lo consiguió, y mucho, tanto que se le reconoce como uno de los grandes escritores de nuestro país e incluso de Latinoamérica.” Afirma divertida Ascensión, terminando su cigarrillo.

Algo del autor
Claro, aparte de esta obra, hay muchas otras, pues la obra de Vargas Vila es bastante voluminosa, y dentro de ella se destacan las novelas Flor De Fango y la trilogía Lirio Blanco, Lirio Rojo y Lirio Negro. Entre 1900 y 1903 escribió Rosa de la Tarde e Ibis, narraciones con las que alcanzó popularidad inmediata en todo el continente latinoamericano.

José María Vargas Vila nació el 26 de junio de 1860 en Villa de Leyva, Boyacá, y murió en Barcelona, el 22 de mayo de 1933. Luego de estar en dos guerras internas de nuestro país, viajó a Caracas, y en 1887 dirigió la revista Eco Andino, fundada por él. En 1878, junto con Diógenes Arrieta y Juan de Dios Uribe, fundó la revista Los Refractarios. Conminado por el presidente de Venezuela a abandonar el país, fue a Nueva York a trabajar en la redacción del periódico El Progreso; diario desde el que arreció sus ataques contra los tiranos de Colombia y Venezuela. Al retirarse del periódico, fundó la revista Hispano América, donde publicó varios cuentos que después harían parte del libro Copos De Espuma.


Las reflexiones de Pompilio
“Es difícil denominar Aura o las violetas con una sola palabra, pero si estuviera en la obligación de hacerlo, esta sería desventura, pues Vargas Vila fue un maestro en construir historias cargadas de una atmósfera trágica, dirigida por las pasiones extremas, el sentimiento de suicidio y el desconsuelo generado por hechos adversos al acto del amor.” Pompilio Peña, periodista, es la persona más fanática de Vargas Vila que conozco. Fue él quien me recomendó a este genial escritor, y quien me confirmo que esta primera novela es en cierta manera autobiográfica: “esta novela es una viva muestra del romanticismo que cultivaría en el resto de sus novelas, solo que ésta está contada con cierta sencillez triste pues, a diferencia de la dosis filosófica de Ibis y la carga sicológica de Lirio Negro, Aura o Las Violetas es una novela relativamente sencilla, donde se desarrolla la fatídica y dolorosa historia de un amor no correspondido por una última decisión: Aura decide el bienestar de su familia antes que el amor por el protagonista, que no tiene otro consuelo que el apoyo incondicional de su madre.”

En palabras del mismo Vargas Vila, escritas al inicio del prólogo para la edición definitiva, esto dice de su primera novela:

“¡Cómo tiemblan los recuerdos en las páginas dolientes de este libro!
Triste ronda de las páginas muertas impulsadas por el viento de la tarde…
Hay calor de ceniza en estas hojas…
Cenizas escapadas a un columbario
[2] fatal…”

“La tristeza ronda por estas páginas. Es difícil no sentirse tocado por la aflicción - que para los más fríos serían palabras patéticas - en primera persona, con ese lenguaje pomposo, lleno de metáforas y comparaciones poéticas del más bello romanticismo que no tiene otro objetivo que plasmar las pasiones más profundas.”

Porque iniciarse en Vargas Vila con esta obra
Lo que sorprende y atrapa de esta obra de Vargas Vila no es su complejidad en cuanto al tema, o a los nudos y giros de la trama, pues, como casi todas sus obras, ésta tiene un argumento muy simple, y con un tema que es recurrente: el desamor y el dolor que este causa. Lo que sorprende, a mi parecer, es un eficaz manejo del lenguaje, que recuerda a Shakespeare o a Dumas, con textos elegantes y bien construidos, con uno que otro adorno, y siempre con alusiones religiosas, (que bien pueden ser una burla a la iglesia) como “Estaba resignada con esa dulce mansedumbre con que debió inclinarse el hijo de Abraham para recibir el golpe mortal de manos de su padre, y la hija de Jefté para marchar al sacrificio”[3].

Otro elemento que atrapa en Vargas Vila es el ritmo que tiene la novela, no se queda quieta por decir algo, sino que hace descripciones sencillas que dan ideas vagas, como bocetos, que hacen que la novela avance, pues describir es detener la narración; él lo que hace es describir situaciones y algunos lugares, pero no se detienen a describir en detalle a los personajes. Por ejemplo, a Aura solo se la menciona como una rubia de ojos azules, y a una de las hermanas del protagonista, de cabello negro y largo.

Algo que vale la pena mencionar, Vargas Vila no hace literatura de denuncia, como Germán Castro Caicedo; sino que hizo periodismo de denuncia y crítica, en 1904 fundó la revista Némesis, en Nueva York, que usó para atacar las dictaduras latinoamericanas y al imperialismo norteamericano por medio de su pluma.

Vargas Vila no es un escritor de temas complejos, ni de juegos con el lenguaje, ni siquiera hace saltos en el tiempo. Su técnica es sencilla, una narración lineal, constante. Su manejo del lenguaje es impecable, aunque, como es lógico, algunas de las palabras que usa son arcaísmos en la actualidad. Lo que hace especial e inigualable a Vargas Vila entre los escritores colombianos es el hecho de tomar el amor y el dolor humano, ligarlos y escurrirles hasta la última gota en sus obras, haciendo sentir lástima por los personajes. Esos hechos y la impecable (e implacable) manera de Vargas Vila de narrarlos, de sacarles el jugo, hacen que las obras de Vargas Vila conmuevan, incluso más que las de Shakespeare.


BIBLIOGRAFÍA

- VARGAS Arango, Maria Isabel. Jose María Vargas Vila. Gran enciclopedia de Colombia. Tomo 10: Biografías II. Bogotá: Círculo de Lectores, 1994. P. 617 – 618.
- VARGAS Vila, José María. Aura O Las Violetas. Joyas De La Literatura Colombiana. Bogotá: Círculo de Lectores, 1984. P.9 – 63.

[1] VARGAS Vila, José María. Aura O Las Violetas. Joyas De La Literatura Colombiana. Bogotá: Círculo de Lectores, 1984. P.63
[2] Columbario: Conjunto de nichos en los cementerios (Diccionario de la RAE)
[3] VARGAS Vila, José María. Aura O Las Violetas. Joyas De La Literatura Colombiana. Bogotá: Círculo de Lectores, 1984. P. 39